miércoles, 5 de mayo de 2010
LA GRAFOLOGÍA


LA GRAFOLOGÍA
La grafología es una técnica proyectiva y descriptiva que pretende analizar la escritura con el fin de identificar o describir la personalidad de un individuo e intentar determinar características generales del carácter, acerca de su equilibrio mental (e incluso fisiológico), la naturaleza de sus emociones, su tipo de inteligencia y aptitudes profesionales y, para algunos grafólogos, sirve para diagnosticar el grado de salud o enfermedad física y mental.
Aunque sus defensores se apoyan evidencias anecdóticas, la mayoría de los estudios empíricos realizados no han sido capaces de confirmar la validez de sus afirmaciones. Por ello es generalmente considerada una pseudociencia (ver el apartado "juicio de la grafología").
No debe confundirse grafología con la caligrafía forense o, más apropiadamente, peritaje caligráfico, una disciplina utilizada en criminología con el propósito de comparar escritos y determinar, por ejemplo, si un documento fue firmado por la persona que se supone que lo hizo, de utilidad además de en criminología en derecho, como por ejemplo en los testamentos hológrafos. La caligrafía forense está aceptada judicialmente, con fines periciales de identificación de individuos.
Especialidades
Grafología fisiológica: relaciona los movimientos gráficos y su origen cerebral.
Grafología médica: diagnóstico y seguimiento de algunas enfermedades o alteraciones de salud
Grafometría: valoraciones de los parámetros gráficos para extraer un resultado estadístico, muchas veces con ayuda programas informáticos en las operaciones de cálculo.
Grafología emocional: consiste en la detección de emociones por el contenido de lo escrito.
Grafología judicial o forense: análisis de características de valor criminológico en la escritura.
Pericia Caligráfica: identificación de la autoría de los grafismos, cotejo de letras, anónimos, falsificaciones, etc.
Grafología infantil y de la adolescencia: estudio de la evolución de la escritura en relación a la evolución de la personalidad infanto-juvenil en sus diversas etapas.
Grafopsicología: también denominada Psicografología o Psicología de la escritura. Consiste en el estudio y aplicación del conjunto de técnicas grafológicas avanzadas orientadas a una interpretación científica de la personalidad a través de la escritura manuscrita y de manera auxiliar por el garabato y el dibujo.
Grafoanálisis europeo: sistemas de técnicas métrico-grafopsicológicas donde previa valoración de más de 200 parámetros puede obtenerse el percentil de la predominantes temperamental y caracterológica (estos sistemas no tienen nada que ver con el Grapho-Analysis americano de Bunker). Actualmente el Grafoanálisis europeo está constituido por el método de A. Vels (2001)[4] y el método de Viñals & Puente (1999).
Simbolismo del espacio gráfico
Max Pulver (1889-1952), autor de tres libros de grafología, desarrolla el simbolismo del espacio aplicado a la escritura, denominado también campos gráficos y vectores gráficos. Se denomina campo gráfico al espacio físico sobre el cual podemos escribir, pudiendo ser un cuaderno de páginas rayadas o cuadriculadas, una hoja de papel sin renglones marcados o sea lisa, un pizarrón y hasta un mantel, o servilleta. Si establecemos el centro del campo gráfico y luego lo dividimos con dos líneas imaginarias que se cruzan, obtendremos cuatro partes iguales, y la representación simbólica de lo que llamaremos "vectores gráficos". El punto central o intersección de los vectores es la representación de lo emocional, es el plano de la sensibilidad, el amor, la justicia aplicada a los sentimientos y la sensibilidad aplicada a la vida misma.
El vector situado a la izquierda indica percepción, es la representación de la figura de la madre, la regresión al vientre materno, el temor, la inhibición, la timidez, la represión, el egoísmo, el egocentrismo, la contemplación del pasado.
El vector situado a la derecha indica intuición, es la representación de la figura paterna, la proyección del porvenir, la extraversión, la creación, la proyección, la audacia, el coraje, la visión del futuro. El vector situado hacia arriba indica pensamiento, la conciencia, el misticismo, la utopía, la espiritualidad, la religión, la exaltación, el idealismo, y la ambición de poder.
El vector situado hacia abajo indica sentimiento, las necesidades sexuales, la excitación, los goces, el inconsciente, las tendencias y deseos de lo material, la motricidad o trabajos del cuerpo con movimientos físicos.
Del mismo modo que podemos dividir y medir el campo gráfico lo podemos hacer con las letras, cruzándolas también con los vectores y observando de esa manera una parte de la personalidad de la persona que se está analizando, habrá una tendencia por ejemplo, podremos decir si esa persona, es un soñador, místico (si predomina la zona superior), si es más materialista, concreto (si predomina la zona inferior), si le importa mucho la opinión familiar, o es tímido (zona izquierda), o al contrario es más extravertido, mira siempre al futuro (zona derecha), o si vive el aquí y ahora y sólo se concentra en sí mismo (zona media).
domingo, 11 de abril de 2010
TOXI-CO-MANIA
LOS REDONDITOS DE RICOTA
Tóxicos, drogas que prometen la felicidad, empolvando lo REAL de la vida.
Tóxico. Toxi-cosmetico que rompe el lazo social, que prescinde de la relación con nuestros semejantes, que aisla, que pone por fuera del tejido social.
Tejido compuesto por los Otros que nos circundan. Tejido que es cultura, lenguaje, comunicación, necesidad del Otro.
Tóxico que promete la felicidad, un tiempo sin lamentos, sin angustia, sin sentimientos, sin afectos, sin sufrimiento. Ese sinsentimiento que desvincula del Otro, el que rompe el lazo con la vida. Vida in-vivida. Tóxico que reemplaza los afectos. Soledad instalada que no dice y no oye. Toxi-co-mania para ver poco y escuchar-se mucho menos, “ojos que no ven, corazón que no siente”, no siente, oidos agujeros taponados por la cera empalagosa de la sustancia.. Corazón que no siente deseos. Corazón coraza dura. “Duro”, endurecido en su arma-dura careta. Carreta varada lejos del mojón.
Droga que se promociona como TODO. Todo global. Creencia moderna en lo global, en que TODO puede ser consumido. Plenitud sin resto, sin espacio para algun otro. Fantasia de recuperar lo perdido, de reintegrar ese plus mitico, ese producto.
Espacio necesario para desear tapado por la sustancia, que pretende rellenarlo todo. Sustancia que finge sustancializar aun aquello sin sustancia como el amor y el deseo. Consumo que consume el deseo. Goce TODO toxicomano; sensacion en el consumo de sentirse fuerte, todopoderoso, potente. Fortaleza yoica por miedo a sentirse deseante. Psicologos reparadores del yo que pretenden reforzar mas la armadura, la mascara, la careta, el yo, acentuando el: “si hay deseo que no se note”.
Re-caida cuando se acaba el efecto de la sustancia. Caída cuando falta, cuando “ya no hay mas”. Angustia velada, tapada por la dureza cosmética. Re-“toque” de la máscara, de la careta que oculta al sujeto que se halla debajo y oprimido.
“Manía de sentirse hastiado, completo, consumidor. Pero aquello que queda oculto en el consumir estupefacientes, lo que no se ve, es que lo verdaderamente consumido es el espacio del amor.
Desresponsabilidad por lo que se hace, por considerarse tan solo un instrumento de la poción mágica. Preguntas borradas: ¿qué se quiere?, ¿quién desea?, ¿hay deseo?.
Consumo que suma, y que no es deseo, sino goce que quiere ser todo, completo y no necesita del Otro. Consumo de droga que mata relaciones.
Goce del UNO mismo. IN-TOXI-DOS para ser UNO, droga que viene a completar, que toma el lugar del partenaire, que hace pareja, que se incorpora integrandose al organismo que “aspira” ser completo, circular, globalizado. “Extasis” en uno mismo.
El psicoanálisis no es lo UNO sino lo Otro. Lo Otro son los otros, lo social, el lazo que une a los sujetos. Sujetos enlazadas por una cultura, por un lenguaje, en un tejido social entramado por la palabra. Lengua que se com-parte. Palabra elastica, enlazada a otra, en la trama- drama de la vida. Silencio entre palabra y palabra. Silencio que corta y desustancializa la dureza cosmética y la vuelve flexible.
El lazo social se instala en un tratamiento psicoanalitico, entre un sujeto que consulta y otro al que se le supone un saber. Primer paso para salir del aislamiento tóxico, restableciendo el lenguaje. Seguiran tiempos de implicación y compromiso. Análisis que podrá finalizar con la caida de aquello que intentaba ser recuperado con el objeto tóxico. Prisión del “UNO” mismo que se pierde, máscara que cae, causa “a” de-vel
Tóxicos, drogas que prometen la felicidad, empolvando lo REAL de la vida.
Tóxico. Toxi-cosmetico que rompe el lazo social, que prescinde de la relación con nuestros semejantes, que aisla, que pone por fuera del tejido social.
Tejido compuesto por los Otros que nos circundan. Tejido que es cultura, lenguaje, comunicación, necesidad del Otro.
Tóxico que promete la felicidad, un tiempo sin lamentos, sin angustia, sin sentimientos, sin afectos, sin sufrimiento. Ese sinsentimiento que desvincula del Otro, el que rompe el lazo con la vida. Vida in-vivida. Tóxico que reemplaza los afectos. Soledad instalada que no dice y no oye. Toxi-co-mania para ver poco y escuchar-se mucho menos, “ojos que no ven, corazón que no siente”, no siente, oidos agujeros taponados por la cera empalagosa de la sustancia.. Corazón que no siente deseos. Corazón coraza dura. “Duro”, endurecido en su arma-dura careta. Carreta varada lejos del mojón.
Droga que se promociona como TODO. Todo global. Creencia moderna en lo global, en que TODO puede ser consumido. Plenitud sin resto, sin espacio para algun otro. Fantasia de recuperar lo perdido, de reintegrar ese plus mitico, ese producto.
Espacio necesario para desear tapado por la sustancia, que pretende rellenarlo todo. Sustancia que finge sustancializar aun aquello sin sustancia como el amor y el deseo. Consumo que consume el deseo. Goce TODO toxicomano; sensacion en el consumo de sentirse fuerte, todopoderoso, potente. Fortaleza yoica por miedo a sentirse deseante. Psicologos reparadores del yo que pretenden reforzar mas la armadura, la mascara, la careta, el yo, acentuando el: “si hay deseo que no se note”.
Re-caida cuando se acaba el efecto de la sustancia. Caída cuando falta, cuando “ya no hay mas”. Angustia velada, tapada por la dureza cosmética. Re-“toque” de la máscara, de la careta que oculta al sujeto que se halla debajo y oprimido.
“Manía de sentirse hastiado, completo, consumidor. Pero aquello que queda oculto en el consumir estupefacientes, lo que no se ve, es que lo verdaderamente consumido es el espacio del amor.
Desresponsabilidad por lo que se hace, por considerarse tan solo un instrumento de la poción mágica. Preguntas borradas: ¿qué se quiere?, ¿quién desea?, ¿hay deseo?.
Consumo que suma, y que no es deseo, sino goce que quiere ser todo, completo y no necesita del Otro. Consumo de droga que mata relaciones.
Goce del UNO mismo. IN-TOXI-DOS para ser UNO, droga que viene a completar, que toma el lugar del partenaire, que hace pareja, que se incorpora integrandose al organismo que “aspira” ser completo, circular, globalizado. “Extasis” en uno mismo.
El psicoanálisis no es lo UNO sino lo Otro. Lo Otro son los otros, lo social, el lazo que une a los sujetos. Sujetos enlazadas por una cultura, por un lenguaje, en un tejido social entramado por la palabra. Lengua que se com-parte. Palabra elastica, enlazada a otra, en la trama- drama de la vida. Silencio entre palabra y palabra. Silencio que corta y desustancializa la dureza cosmética y la vuelve flexible.
El lazo social se instala en un tratamiento psicoanalitico, entre un sujeto que consulta y otro al que se le supone un saber. Primer paso para salir del aislamiento tóxico, restableciendo el lenguaje. Seguiran tiempos de implicación y compromiso. Análisis que podrá finalizar con la caida de aquello que intentaba ser recuperado con el objeto tóxico. Prisión del “UNO” mismo que se pierde, máscara que cae, causa “a” de-vel
TOXI-CO-MANIA
“Preso como un animal...Toxi-taxi va y tu sombra va detrás
...un toque por si las moscas van, y otro toque por si vas detrás...
Sueño con Luis Maria, muerto cuando me decía:
Cada día veo menos, cada día veo menos, menos mal....
Ya no hay tiempos de lamento, ya no hay más, ya no hay más...
...un toque por si las moscas van, y otro toque por si vas detrás...
Sueño con Luis Maria, muerto cuando me decía:
Cada día veo menos, cada día veo menos, menos mal....
Ya no hay tiempos de lamento, ya no hay más, ya no hay más...
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